Reccared I b. 565 d. 601 - Индекс потомака

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11/1 <?+?> Reccared I [Visigoth]
Рођење: 565
Уговор венчања: <1> Ringunthe [Merovíngios] b. ~ 569 d. > 589, París
ANUL: <1!> Ringunthe [Merovíngios] b. ~ 569 d. > 589, Toulousse
Титуле : од 586, Rey de los Visigodos.
Уговор венчања: <2> Clodosinde de France [France] b. 572, Spain, Second Recaredo's mariage
Свадба: <3> Baddona [Visigodo] b. 566, Spain, Third Recaredo's mariage
Смрт: 601

2

51/2 <1+?> Floresinda [Visigodo]
Рођење: hija natural
Свадба: <4> Sisebuto [Visigodo]
Floresinda - по неустановленному источнику. Дата рождения:предположительно между 550 и 588 - по https://www.geni.com/people/N-N/6000000013762526752
32/2 <1> w Liuva II [Visigodo]
Рођење: 583, Hispania, hijo natural de Recaredo y mujer no goda
Титуле : изм 601 и април 603, Hispania, Rey de los visigodos
Смрт: јул 603, Hispania
23/2 <1+2> Suintila [Visigodo]
Рођење: 588, Hispania
Титуле : изм 621 и 631, Hispania, Rey de los Visigodos
_EXCM: 5 децембар 633, Toledo, Hispania
Смрт: 634
Suintila. Flavius Suintila Rex. ?, ú. t. s. vi – 15.XII.633 post. Rey de España (621-631).

Suintila pertenecía a la nobleza goda, habiendo ocupado un puesto destacado como duque en tiempos de Sisebuto (612-621). Puesto desde el que condujo sendas campañas militares contra los Rucones, pueblo de la Asturia occidental, y los bizantinos. Esta última se desarrolló entre el año 612 y el 615, terminando con la conquista visigoda de las importantes plazas de Medina Sidonia y Málaga y la reducción de las posesiones imperiales en la Península a las tierras del sudeste en torno a su capital, Cartagena. La campaña contra los Rucones habría tenido lugar en una fecha inmediatamente posterior, completando la que unos años antes habría realizado el duque Riquila, de modo que se entraría en tierras asturianas desde Galicia. Pero la verdad es que poco más se sabe de los orígenes familiares del futuro monarca. Icluso el mismo nombre de Suintila y el de su hermano Geila tampoco permiten inducir cualquier releación genealógica. Más significativo podría ser el nombre de Ricimiro, el hijo al que Suintila asoció al trono en 625, aunque era todavía muy joven. Pues el primer elemento de dicho nombre pudiera relacionarse con la estirpe del gran Recaredo (fallecido en 601), y con las del propio Sisebuto y el duque Riquila, aunque sea imposible suponer si por vía agnaticia o cognaticia.

Esta posible relación de parentesco, directo o colateral, con Sisebuto explicaría muy bien su ascensión al trono godo a finales de marzo de 621, tras un interregno de casi dos meses provocado sin duda por la extemporánea muerte de Recaredo II, a los pocos días de la de su padre y antecesor Sisebuto en febrero de ese mismo año.

Los primeros cinco años del nuevo monarca godo estuvieron dominados por la política militar y exterior, siguiendo las pautas marcadas por su gran antecesor.

En el primer verano de su reinado, o todo lo más en el segundo, Suintila dirigió una importante campaña militar en tierras navarras, con el fin de acabar con las endémicas depredaciones de poblaciones pirenaicas occidentales de estirpe váscona, que podían llegar hasta el valle del Ebro. La victoriosa acción se completó con el sometimiento a tributo de los vencidos y su contribución para construir la plaza fuerte de Olite (Oligicus). Ésta se encontraba en la estratégica calzada que unía Pamplona con el valle del Ebro, y al lado de donde se estableció en el primer cuarto del siglo v un asentamiento de Taifales (Tafalla), como tropas federales al servicio del Imperio y dependientes del Reino godo de Tolosa. El éxito de la campaña militar debe medirse por la ausencia de noticias de razias vasconas en el Ebro durante más de una generación.

Pero, sin duda, la acción militar más importante realizada por Suintila se desarrolló entre 623 y 625 sobre lo que quedaba del dominio bizantino en la Península, en la zona del sudeste en torno a la capital imperial, Cartagena. La ofensiva goda se aprovechó del esfuerzo bélico final del emperador Heraclio contra el persa Cosrores II, y las dificultades por las que pasaban los exarcados de Italia y África ante la renovada presión de longobardos y bereberes, respectivamente.

La guerra acabó con la conquista y destrucción de Cartagena, que dejó de existir como ciudad y sede episcopal por bastantes siglos.

La guerra bizantina, sin duda, contribuyó a ampliar la base social y económica del poder de Suintila, favoreciendo a su propia familia y a otros linajes hispanogodos meridionales con entregas de patrimonio fundiario. Este enraizamiento en tierras andaluzas de Suintila se había podido iniciar con su campaña militar contra los bizantinos en tiempos de Sisebuto. Y explica el entusiasmo mostrado hacia el Monarca por Isidoro de Sevilla, líder de la Iglesia bética y familiarmente interesado en la conquista de Cartagena y su comarca. Isidoro alaba especialmente la generosidad de Suintila hacia la Iglesia y la aristocracia, y en su fidelidad a los juramentos hechos a ambas en el momento de su ascensión.

Un tal comportamiento contrastaría con el imperializante de los últimos tiempos de Sisebuto. Sin embargo, el gran éxito militar logrado por Suintila también propiciaría una deriva de ese mismo signo en el segundo quinquenio de su reinado. Un cambio iniciado en el mismo 625 con la asociación al trono de su joven hijo Ricimiro, mientras la propaganda regia calificaba de “sagrada” a su estirpe, a la manera imperial bizantina. Los obispos reunidos en el IV Concilio de Toledo en diciembre de 633 criticaron con extremada dureza la rapacidad de Suintila, con confiscaciones de bienes eclesiásticos. Y la Crónica neústrica del Pseudo-Feredegario afirmará la iniquidad de Suintila hacia los nombre de su propia facción como causa de su posterior caída. Algo que parece demostrarse en el caso del antiguo duque Riquila, sometido a una verdadera damnatio memoriae tras el año 625.

Lo cierto es que esta nueva política real hiciera surgir hasta disensiones en el mismo seno de la nobleza y la jerarquía eclesiástica meridional, su apoyo principal, como sería el caso del obispo Marciano de Écija, acusado de conspirar contra la vida del Rey, en 628- 629, y posiblemente del propio Isidoro de Sevilla.

Pero sin duda la oposición mayor a Suintila surgió en el seno de la poderosa nobleza goda de Septimania.

El líder de la misma sería Sisenando, miembro prominente de esa nobleza y posiblemente emparentado con el desaparecido rey Sisebuto (fallecido en 621).

Con el apoyo militar comprado del rey merovingio Dagoberto de Neustria el ejército septimano de Sisenando entró con facilidad en tierras hispánicas, sumando en su avance a numerosos adherentes, incluido el propio hermano de Suintila, Geila. Cuando los rebeldes alcanzaron Zaragoza el propio Suintila y sus más allegados se entregaron sin combatir, ante el abandono de sus propias tropas. El 26 de marzo de 631 era reconocido como rey Sisenando.

A cambio de su rendición voluntaria Suintila y los suyos obtuvieron la vida y el mantenimiento de la propiedad de algunos bienes, aunque perderían otros muchos que se entregaron, según se afirma en el Concilio IV de Toledo, a sus legítimos dueños a los que el inicuo Suintila se los había confiscado. Se ignora cuántos años sobrevivió Suintila a su derrota y destronamiento.

Lo único seguro es que en diciembre de 633 todavía estaba con vida.


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Luis Agustín García Moreno

http://dbe.rah.es/biografias/8433/suintila
44/2 <1+2> Geila [Visigodo]

3

61/3 <2> Хиндасвинто Визигот [Визиготы]
Рођење: 563, Испанское княжество
Свадба: <5> Регисберг Визиготка (Жена Хиндасвинта) [Визиготы] b. април 623 d. децембар 646
Титуле : од мај 642, Испанское княжество, визиготский (испанский) король
Смрт: 30 септембар 653, Толедо, Испанское княжество
Chindasvinto Balthes, Rey de los Visigodos, р. ок. 600 ум. 653 - по https://www.geni.com/people/Chindasvinto-rey-de-los-visigodos/6000000012138111588

Quindasvinto. Flavius Chindasvintus Rex. ?, 563 – ¿Toledo?, 30.IX.653. Rey de España (642-653).

Quindasvinto, sin duda, pertenecía a una poderosa y noble familia goda. Hacen pensar que era esta la misma del rey Quintila (636-639) el uso por ambos del mismo formante antroponímico, así como su comportamiento al derrocar a Tulga (639-642), el joven hijo y sucesor de aquél, contentándose con inhabilitarle haciéndole tonsurar. Una familia que durante el reinado de Quintila había fortalecido enormemente su posición, con abundantes entregas de patrimonio fundiario por parte del Soberano; así como había sabido crear en torno suyo una amplia coalición de nobles y fideles, beneficiados por ese mismo tipo de entregas.

(Киндасвинто, несомненно, принадлежал к могущественной и знатной готской семье. Они предполагают, что это было то же самое, что и король Квинтилла (636-639), использование обоими одного и того же антропонимического форманта, а также их поведение при свержении Тулги (639-642), маленького сына и преемника первого, довольствуясь сам, отключив его, сделав постриг. Семья, которая во время правления Квинтиллы значительно укрепила свое положение, благодаря обильным поставкам земельного владения Сувереном; точно так же, как он знал, как создать вокруг себя широкую коалицию дворян и лоялистов, получающих выгоду от поставок того же типа.)

Con anterioridad a su subida al Trono el anciano Quindasvinto había participado en más de una conjura para hacerse con la Corona goda. Si se acepta una noticia trasmitida por una continuación tardía de la Historia de los godos de Isidoro, Quindasvinto se habría rebelado en la localidad de Pampliega (Burgos).

(Перед восхождением на Трон старый Киндасвинто участвовал более чем в одном заговоре с целью захвата Готской Короны. Если принять новость, переданную поздним продолжением «Истории готов» Исидора, Киндасвинто восстал бы в городе Памплиега (Бургос).)

Este hecho y el fácil triunfo de su alzamiento hacen verosímil que se encontrase allí al frente de una fuerza militar, seguramente en condición de duque de una provincia septentrional y en alguna de las campañas periódicas de castigo contra las rebeldes poblaciones de ultrapuertos.

(Этот факт и легкая победа его восстания делают правдоподобным, что он был там во главе вооруженных сил, вероятно, в состоянии герцога северной провинции и в некоторых периодических кампаниях наказания против мятежного заграничного населения.)

La usurpación del Trono por Quindasvinto se explicaría así por su misma pertenencia a la coalición nobiliaria que venía dominando el Reino godo, aunque de forma vacilante, desde los tiempos de Quintila, y con el objetivo de evitar su destrucción por elementos ajenos a la misma. Un peligro que residía, además de en la falta de carácter de Tulga, en el posible apoyo externo de francos o independientes vascones de los Pirineos Occidentales, y también en las envidiosas ambiciones existentes en el seno de la misma coalición dominante. Frente a todo ello Quindasvinto desarrolló, a pesar de su edad, una política enérgica con objetivos muy definidos. Por un lado, y antes de nada, ejerció un asfixiante control sobre los intentos latentes de rebeldía en el seno de la nobleza, mediante profundísimas purgas de la misma, acompañadas de confiscaciones de sus bienes en beneficio de la Corona y de su propia familia. Pero además Quindasvinto, imitando procedimientos imperial-bizantinos, trató de crear una nueva “nobleza de servicio” adicta a su linaje mediante la concesión a sus miembros de notables privilegios y beneficios, así como reforzó de manera visible las instancias teocráticas de la regia institución, tratando de proteger al Rey y su familia con lo sagrado.

(Таким образом, узурпацию трона Киндасвинто можно объяснить его принадлежностью к благородной коалиции, господствовавшей в Готском королевстве, хотя и нерешительно, со времен Квинтиллы, и с целью избежать его разрушения иностранными элементами. . Опасность, которая заключалась, помимо отсутствия характера Тулги, в возможной внешней поддержке франков или независимых басков из Западных Пиренеев, а также в завистливых амбициях внутри той же доминирующей коалиции. Несмотря на все это, Киндасвинто разработал, несмотря на свой возраст, энергичную политику с четко определенными целями. С одной стороны, и прежде всего, он осуществлял удушающий контроль над скрытыми попытками восстания внутри дворянства посредством очень глубоких чисток, сопровождавшихся конфискацией их активов в пользу короны и своей собственной семьи. Но помимо этого Киндасвинто, подражая имперско-византийским процедурам, пытался создать новую «служебную знать», привязанную к его родословной, предоставляя своим членам заметные привилегии и льготы, а также явно укрепляя теократические экземпляры королевского института, пытаясь защитить власть имущих. Король и его семья со священным.)

Las fuentes hablan del ajusticiamiento de doscientos miembros de la alta nobleza y de quinientos de la mediana. Otros muchos tuvieron que huir al extranjero, entre los que se encontraban no pocos miembros del estamento eclesiástico, que dejó de ser un refugio para conspiradores laicos fracasados. Es más, Quindasvinto trató de controlar por ley las alianzas entre las familias de la nobleza, prohibiendo la tradicional endogamia, así como la independencia jurisdiccional de la misma, y la posibilidad de utilizar para el enriquecimiento propio las funciones de gobierno ocupadas por sus miembros. A tal fin, y junto a la multiplicación de medidas legales contra dichas corruptelas, situó a los funcionarios laicos bajo la inspección de los obispos, convertidos de este modo en una instancia más de la administración regia.

(Источники говорят о казни двухсот представителей высшего дворянства и пятисот представителей среднего класса. Многим другим пришлось бежать за границу, среди них было немало членов церковного истеблишмента, который перестал быть прибежищем для несостоявшихся заговорщиков-мирян. Более того, Киндасвинто пытался законодательно контролировать союзы между дворянскими семьями, запрещая традиционный инбридинг, а также его юрисдикционную независимость и возможность использования государственных функций, занятых его членами, для их собственного обогащения. С этой целью, наряду с множеством правовых мер против такой коррупции, он поставил мирян под надзор епископов, тем самым став еще одним примером королевской администрации.)

En su intento de crear una “nobleza de servicio” imitada de la bizantina Quindasvinto llegó a conceder privilegios y funciones de gobierno importantes a ciertos esclavos reales. Algunos de los cuales fueron encumbrados con el objetivo final de que pudieran inculpar en causas de alta traición a sus antiguos amos, miembros de la nobleza. Pero además de ello Quindasvinto también trató de unir fuertemente a su persona y a la causa de su familia a un grupo de nobles mediante la concesión a los mismos de privilegios y prebendas, entre ellos los bienes confiscados a los nobles purgados así como uniéndoles en matrimonio con las mujeres e hijas de aquellos. Es más, trató de convertir a estos “fieles del rey” en una especie de inquisidores regios.

(В своей попытке создать «служебное дворянство», имитируемое византийским Киндасвинто, он пришел, чтобы предоставить привилегии и важные правительственные функции некоторым королевским рабам. Некоторые из них были воспитаны с конечной целью - обвинить своих бывших хозяев, представителей знати, в государственной измене. Но в дополнение к этому Киндасвинто также попытался прочно объединить свою личность и дело своей семьи с группой дворян, предоставив им привилегии и льготы, в том числе товары, конфискованные у очищенных дворян, а также объединив их в браке с дворянами. жены и дочери тех. Более того, он пытался превратить этих «верных короля» в своего рода королевских инквизиторов.)

Pero, sin duda, los grandes beneficiados con las confiscaciones a miembros de la nobleza serían el propio Quindasvinto y su familia. Los obispos y nobles reunidos en el Concilio VIII de Toledo del 653 se quejarían de las grandes riquezas acumuladas por Quindasvinto, y de la confusión que éste procuró entre el patrimonio personal suyo y el de la Corona. En todo caso, lo que es cierto es que las nuevas disponibilidades en manos del Monarca permitieron un aumento en el peso y una mejora en la ley de los trientes acuñados entonces. Unos recursos económicos que permitieron también a Quindasvinto restablecer el control sobre las poblaciones vasconas del norte peninsular, que se habían aprovechado de los años precedentes de anarquía y debilidad del poder central godo.

(Но, без сомнения, больше всего выиграют от конфискации у членов дворянства сам Киндасвинто и его семья. Епископы и дворяне, собравшиеся на VIII Соборе Толедо в 653 году, жаловались на огромное богатство, накопленное Киндасвинто, и на путаницу, которую он создал между своим личным наследием и наследством Короны. В любом случае несомненно то, что новые возможности в руках Монарха позволили увеличить вес и улучшить закон триентов, придуманный тогда. Экономические ресурсы, которые также позволили Киндасвинто восстановить контроль над баскским населением на севере полуострова, которое воспользовалось предшествующими годами анархии и слабостью центральной готской власти.)

En fin, Quindasvinto procedió, posiblemente ya tras la asociación al Trono de su hijo Recesvinto, a realizar un profunda reforma de la administración. Lo que dio lugar también a una enorme actividad legislativa que serviría de base a la codificación posterior por Recesvinto de la legislación del Reino en un único Liber Iudicum. En esencia dicha reforma consistió en una radical militarización de la administración, con ciertos paralelismos con expedientes realizados por el Imperio bizantino en los exarcados de África e Italia.

(Наконец, Киндасвинто приступил, возможно, уже после присоединения к трону своего сына Ресесвинто, для проведения глубокой реформы управления. Это также привело к огромной законодательной деятельности, которая послужит основой для последующей кодификации Ресесвинто законодательства Королевства в единой Liber Iudicum. По сути, эта реформа заключалась в радикальной милитаризации администрации с некоторыми параллелями с делами, проводимыми Византийской империей в экзархатах Африки и Италии.)

En virtud de la misma los oficiales y mandos militares asumieron las atribuciones y funciones encomendadas anteriormente a los civiles, que en muchos casos desaparecieron. De esta forma los antiguos duques militares pasaron a desempeñar todas las funciones propias de los gobernadores de las seis provincias del Reino, como jueces supremos y al frente a la recaudación de ciertos tributos, asumiendo para ello antiguos cargos de naturaleza fiscal como eran los de condes del patrimonio, de los tesoros, del gabinete y de la despensa reales. Por debajo de los seis duques continuó el conde de la ciudad o territorio, y los oficiales del Ejército existente en cada distrito. Con ello Quindasvinto sin duda perseguía una administración más centralizada y eficiente, aunque de hecho derivó en un reforzamientos de los nobles adeptos al régimen, que coparon esos cargos con una creciente confusión feudalizante entre sus poderes jurisdiccionales y los derivados de sus patrimonios.

(В силу этого офицеры и военачальники приняли на себя обязанности и функции, ранее возложенные на гражданских лиц, которые во многих случаях исчезали. Таким образом, старые военные герцоги начали выполнять все функции губернаторов шести провинций Королевства в качестве верховных судей и ответственных за сбор определенных налогов, принимая на себя эти старые должности финансового характера, такие как графов поместья, сокровищ, шкафа и настоящей кладовой. Ниже шесть герцогов продолжили подсчет города или территории и офицеров существующей армии в каждом районе. При этом Киндасвинто, несомненно, добился более централизованного и эффективного управления, хотя на самом деле это привело к усилению благородных последователей режима, которые заняли эти позиции в условиях растущей феодальной путаницы между их юрисдикционной властью и властью, полученной из их вотчин.)

Sería así en una posición de fuerza cuando Quindasvinto se atreviera, en octubre del 646, a convocar un nuevo concilio general, el VII de los de Toledo. (Таким образом, он был бы в состоянии, когда Киндасвинто осмелился в октябре 646 г. созвать новый генеральный совет, VII собор Толедо.)

En él se aprobaron, con la reticencia de los obispos septimanos y tarraconenses, las medidas antinobiliarias realizadas anteriormente por el Rey, además de poner coto a la codicia de algunos obispos galaicos sobre los bienes de las parroquias rurales. Sería sólo tras este refrendo eclesiástico cuando finalmente el 20 de enero del 649 Quindasvinto diera el paso decisivo, para la consolidación del poder de su familia, de asociar al Trono a su hijo Recesvinto. Con ello aseguraba también para sus numerosos “fieles” la continuidad del régimen y, por ende, el disfrute de las prebendas recientemente conseguidas. Padre e hijo se mantendrían así sin dificultad en el poder hasta la muerte del primero en septiembre de 653.

(В нем, с нежеланием епископов Севильи и Таррагоны, были одобрены меры по борьбе с недвижимостью, ранее осуществленные королем, в дополнение к обузданию жадности некоторых галисийских епископов по отношению к имуществу сельских приходов. И только после этого церковного одобрения, когда, наконец, 20 января 649 г. Киндасвинто сделал решающий шаг для консолидации власти своей семьи, присоединив к трону своего сына Ресесвинто. Это также обеспечило его многочисленным «верным» преемственность режима и, следовательно, пользование недавно полученными благами. Таким образом, отец и сын без труда оставались бы у власти до смерти первого в сентябре 653 года.)


Bibl.: F. Dahn, Die Könige der Germanen, V, Würzburg, Breitkopf und Härtel, 1870, págs. 193-198; Die Könige der Germanen, vol. VI, Leipzig, Breitkopf und Härtel, 1885 (2.ª ed.), págs. 444-451; J. Tailhan, Anonyme de Cordove. Chronique rimée des derniers rois de Tolède et de la conquete de l’Espagne par les arabes, Paris, E. Leroux, 1885, págs. 87-91; E. Hinojosa et al., Historia General de España escrita por individuos de número de la Real Academia de la Historia bajo la dirección del Excmo. Sr. D. Antonio Canovas del Castillo. Monarquía visigótica, vol. II, Madrid, El Progreso Editorial, 1890, págs. 9-21; K. Zeumer, Historia de la Legislación Visigoda, Barcelona, Universidad, Facultad de Derecho, 1944, págs. 81-92; R. Grosse, Las fuentes de la época visigoda y bizantinas (Fontes Hispaniae Antiquae IX), Barcelona, Librería Bosch, 1947, págs. 297-310; G. C. Miles, The Coinage of the Visigoths of Spain Leovigild to Achila II, Nueva York, The American Numismatic Society, 1952, págs. 335-350; M. Torres López, [“Las invasiones y los Reinos germánicos de España (años 409-711)”], en España visigoda, I. Las invasiones. Las sociedades. La Iglesia, introd. de R. Menéndez Pidal, pról. de M. C. Díaz y Díaz, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España Menéndez Pidal, t. III, Madrid, Espasa Calpe, 1963 (2.ª ed.), págs. 118- 120; M. Vigil y A. Barbero, “Sobre los orígenes sociales de la Reconquista: Cántabros y Vascones desde fines del Imperio Romano hasta la invasión musulmana”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, 156 (1965), págs. 310-312; E. A. Thompson, The Goths in Spain, Oxford, Clarendon Press, 1969, págs. 190-199; D. Claude, Geschichte der Westgoten, Stuttgart-Berlín-Colonia-Maguncia, Verlag W. Kohlhammer, 1970, págs. 78-79; D. Claude, Adel, Kirche und Königtum im Westgotenreich, Sigmaringen, Jan Thorbecke Verlag, 1971, págs. 115-131; L. A. García Moreno, “Estudios sobre la administración del Reino visigodo de Toledo”, en Anuario de Historia del Derecho Español, 44 (1974), págs. 123-155; Prosopografía del Reino visigodo de Toledo, Salamanca, Ediciones Universidad, 1974, pág. 40; El fin del reino visigodo de Toledo, Madrid, Universidad Autónoma, 1975, págs. 162- 170; J. Orlandis, Historia de España. La España visigótica, Madrid, Editorial Gredos, 1977, págs. 160-168; L. García Iglesias, Los judíos en la España antigua, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1978, págs. 116-117; H.-J. Diesner, Politik und Ideologie im Westgotenreich von Toledo: Chindasvind, Berlín, Sitzungsberichte der Sächsischen Akademie der Wissenschaften zu Leipzig, 121, 1979; J. Orlandis, “Hacia una mejor comprensión del problema judío en el Reino visigodo-católico de España”, en Settimane di Studi sull’Alto Medioevo, XXVI, Espoleto, Centro italiano di Studi sull’Alto Medioevo, 1980, pág. 168; P. D. King, “King Chindasvind and the First Territorial Law-code of the Visigothic Kingdom”, en E. James (ed.), Visigothic Spain: new approaches, Oxford, Clarendon Press, 1980, págs. 131-157; J. Orlandis, Die Synoden auf der Iberischen Halbinsel bis zum Einbruch des Islam (711), Paderborn- Munich-Viena-Zürich, Ferdinand Schöningh, 1981, págs. 191-194; D. Claude, “Chindasvinth”, en Reallexikon der germanischen Altertumskunde, 4, Berlin, W. de Gruyter, 1981 (2.ª ed.), pág. 462; B. Saitta, “I Giudei nella Spagna visigota. Da Suintila a Rodrigo”, en Quaderni Catanesi di Studi Classici e Medievali, 5, 9 (1983), págs. 100-104; R. Collins, Early Medieval Spain. Unity in Diversity, 400-1000, Londres- Basingstoke, The Macmillan Press, 1983, págs. 122-127; L. A. García Moreno et al., España visigoda, I. Las invasiones. Las sociedades. La Iglesia, intr. de R. Menéndez Pidal, pról. de M. C. Díaz y Díaz, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España Menéndez Pidal, t. III, Madrid, Espasa Calpe, 1991, págs. 232-235; J. M. Novo, Los pueblos Vasco-Cantábricos y Galaicos en la Antigüedad Tardía. Siglos III-IX, Alcalá de Henares, Universidad, 1992, pág. 68; L. A. García Moreno, “Disenso religioso y hegemonía política”, en Cuadernos ‘Ilu, 2 (1999), págs. 51-53; M.ª R. Valverde, Ideología, simbolismo y ejercicio del poder real en la Monarquía visigoda: un proceso de cambio, Salamanca, Ediciones Universidad, 2000; L. A. García Moreno, “Urbs cunctarum gentium victrix gothicis triumphis victa. Roma y el Reino visigodo”, en Settimane di Studi sull’Alto Medioevo, XLIX, Espoleto, Centro italiano di Studi sull’Alto Medioevo, 2002, págs. 299-307.


Luis Agustín García Moreno

http://dbe.rah.es/biografias/12129/quindasvinto
82/3 <5+4> Theodora [Visigodo]
Рођење: 590изр
Свадба: <6> Swinþa Balthes [Balthes] b. > 594 d. 633
Свадба:
_EXCM: 5 децембар 633, Toledo, Hispania
Teodora de Coimbra р. между 565 и 589 - по https://www.geni.com/people/Teodora-de-Coimbra/6000000000437524268
73/3 <5+4> w Recaredo II [Visigodo]
Титуле : 621, Hispania, Rey de los visigodos
Смрт: 621, Hispania
94/3 <2> Ψ Сестра или Брат Хиндасвинта (бабушка или Дедушка Эрвиго) [?]
информация о существовании - из https://ru.wikipedia.org/wiki/Эрвиг

4

101/4 <8> Leuvigotha [Visigodo]
Рођење: sobrina de Chindasvinto
142/4 <6+5> Teodofredo [Visigodo]
Титуле : Duque de Córdoba
Свадба: <7> Recilo de Córdoba [Córdoba] b. ~ 630
Þiudafriþus de los Visigodos - по https://www.geni.com/people/Theodofredo/6000000004198815751 упоминание о существовании - см.также https://ru.wikipedia.org/wiki/Хиндасвинт
173/4 <9> Goda [?]
Рођење: ~ 575
Свадба: <8> Ардабаст Визигот [Визиготы] b. 611изр
информация о существовании - https://www.geni.com/people/Goda/6000000012137869322
164/4 <8> Ricimer [Visigodo]
Рођење: 610изр
Смрт: 631
115/4 <8> Sisenando [Visigodo]
Титуле : од 631, Rey de los Visigodos
Смрт: 12 март 636
186/4 <8+6> Liuba de los Visigodos [de los Visigodos]
Рођење: < 633
Свадба: <21!> Ervigio d'Ardabast [Ardabast] b. 655проц d. 15 новембар 687
127/4 <6+5> Рецесвинто Визигот [Визиготы]
Рођење: 639, Испанское княжество
Свадба:
Титуле : од 653, Испанское княжество, испанский (визиготский) князь
Смрт: 672, Испанское княжество
Шаблон:Needsources

утверждение о том что Recesvinto мог быть женат на женщине Person:275016 - крайне сомнительно и требует подтверждения источниками

Информация о том, что сыном Recesvinto был Person:124336 - сомнительна и требует подтверждения источниками.
158/4 <6+5> Гласвинта Табира Флавия [Флавии]
Рођење: ~ 640, Римское царство
Свадба: <9> Фройла Феррандез [Ферранды] , второй брак с Glaswintha
Свадба: <8!> Ардабаст Визигот [Визиготы] b. 611изр, Толедо, Испанское княжество, first mariage of Glaswitha
Goda (жена Ardabasto и мать Ervigio) - по https://www.geni.com/people/Goda/6000000012137869322


Шаблон:Needsources
139/4 <6+5> Favila (отец Пелайо) ? (Wisigoths) [?]
Титуле : Duc des Asturies
Смрт: 701
см.также wikipedia:fr:Favila

Fávila, duque de Cantabria - по https://www.geni.com/people/Favila-duque-de-Cantabria/6000000004335337720

Filiación aceptada en algunas crónicas. Ah bon! Sans blague! Lesquelles? (Принадлежность принята в некоторых летописях. Ах, привет! Sans Blague! Лескель?)

5

201/5 <18+21!> Сихильо Ардабаст [Ардабасты]
Рођење: Визиготское княжество
Свадба: <10> Эгикус Эгилтанский (Гот) [Эгилтанские] b. ~ 610 d. 702
Cixilo Balthes, Emperatriz de Hispania, р. ок. 663 - по https://www.geni.com/people/Cixilo-Balthes-Emperatriz-de-Hispania/6000000004053387011
272/5 <15+9> Sonna (Suero) Ferrández [Ferrando]
Титуле : Lugo, Alcalde
Свадба: <11> Hija Pérez [Astur]
213/5 <17+8> Ervigio d'Ardabast [Ardabast]
Рођење: 655проц
Свадба: <18!> Liuba de los Visigodos [de los Visigodos] b. < 633
Титуле : изм 680 и 15 новембар 687, Hispania, Rey de los visigodos
Смрт: 15 новембар 687
Hariweigs de los Visigodos, родился ок. 643 - по https://www.geni.com/people/Ervigio-rey-de-los-visigodos/6000000012137915513 Информация о том, что Эрвиго является внуком Хиндоствинта Person:130996 (через кого бы то ни было) - сомнительна и требует подтверждения источниками.
234/5 <15+9> Vitulo (Witulus) Ferrández [Ferrando]
Титуле : Señor de Monterroso
Поседовање : tenía su divisa en el paso Darcos Dasma
Титуле : изм 681 и 688, Toledo, Conde de los patrimonios
195/5 <14+7> Rodrigo [Visigodo]
Свадба: <29!> Egilona ? (Umm 'Asim) [?] d. 718
Титуле : изм 710 и 711, Hispania, Rey de los visigodos
Rodrigo, rey de los visigodos, Hrōþireiks, Дата рождения: ±688, Смерть: 20 июля 711 - по https://www.geni.com/people/Rodrigo-rey-de-los-visigodos/6000000000379687484

Rodrigo. Flavius Rudericus Rex. ¿Córdoba?, f. s. VII – ¿Río Guadalete? (Cádiz), VII.711. Rey de España (710-711).

Desgraciadamente se carece de referencias contemporáneas y seguras sobre la familia y linaje del famoso don Rodrigo, último rey de los godos según la mayor parte de la tradición historiográfica española. Sin embargo el texto cronístico asturiano del último tercio del siglo IX atribuido al rey Alfonso III (muerto en 910), base de las versiones Rotense y de Sebastián que han llegado hasta nosotros, sí que traía una referencia cierta a la familia cercana de Rodrigo. Según la misma, Rodrigo era hijo de Teodofredo, duque visigodo hijo de rey Quindasvinto (fallecido en 653), que por envidia fue cegado por el rey Egica (687-702) y desterrado a la ciudad de Córdoba. Según esta misma tradición el hermano de Rodrigo habría sido el también duque Fafila, que por un asunto de faldas habría sido mortalmente herido en Tuy por Witiza (muerto en 710), en tiempos de su padre el rey Egica. Este Fafila era padre de Pelayo (muerto en 737), el futuro iniciador de la Monarquía asturiana. La verdad es que resulta difícil saber el grado de fiabilidad de ambas noticias genealógicas puestas por escrito más de un siglo y medio después. Especialmente dudosa parece la segunda, cuyo fin es muy claro: relacionar al linaje de Rodrigo, el derrotado por el invasor muslim, con el de Pelayo, el vencedor del mismo invasor. Sin embargo no se acierta a vislumbrar los motivos para inventarse totalmente la primera, máxime cuando concuerda con algunos otros datos.

En la Córdoba islámica del siglo IX todo el mundo sabía de la existencia en la ciudad de un palacio todavía en pie que se decía había pertenecido a Rodrigo. Y la totalmente fiable Crónica Mozárabe del 754 sugiere que Rodrigo había gobernado la Bética, seguramente como duque de la misma, antes de ser promovido al Trono godo. Por su parte también parece bastante seguro que el linaje de los reyes Egica y Witiza se relacionara con la ciudad de Córdoba y su campiña, lo que conviene al supuesto destierro de Teodofredo, enfrentado con el rey Egica, a esa ciudad, donde estaría bien vigilado por los parientes y clientes de su enemigo. En fin, la existencia de un duque de nombre Teodofredo en tiempos de Egica es segura. Es más, este Teodofredo sería uno de los no muchos miembros de la alta nobleza palatina que sobrevivió a la grave crisis política desencadenada por la frustrada conjura del obispo toledano Sisiberto contra Egica y su familia en 693. De tal forma que, si se quisiera identificar a este duque Teodofredo como su homónimo padre de Ruderico de la tardía tradición historiográfica astur sólo cabrían dos soluciones: o bien situar en una fecha tardía en el reinado de Egica su enfrentamiento con Egica y destierro a Córdoba, o bien considerar falsa esta última historia, que sería el fruto del interés tardío en oponer el linaje de Rodrigo al de Witiza, y hacer a éste último causa única de la invasión y victoria islámicas.

Por mi parte preferiría la segunda opción, y ello por la razón siguiente. La esposa de Rodrigo se llamaba Egilona. Tras la trágica muerte de su marido la viuda Egilona casó con Abdelaziz ‘Abd al-‘AzÌz (muerto en 716), el hijo del conquistador Mýsà (fallecido en 718), incitando éste a ceñirse la corona goda e independizarse del Califato Omeya de Damasco. Pues bien, el nombre de Egilona induce a relacionar a esta ambiciosa mujer con el linaje real de Egica y Witiza, lo que explicaría perfectamente su privilegiada situación tras la muerte de su primer marido y en el entorno de los recientes conquistadores árabes. Hacer a Egilona miembro de esa poderosa familia bien enraizada en el vallé bético, y más concretamente en Córdoba, explicaría perfectamente tres acontecimientos fundamentales en la historia cierta de Rodrigo. En primer lugar su posición como duque de la Bética en los últimos tiempos del rey Witiza, en segundo lugar su misma promoción al Trono, marginando a otros familiares directos del último Rey, y, en tercer lugar, que estos últimos hubieran también formado parte de la hueste real que se enfrentó a Tarik en 711.

El complejo sistema de sincronismos utilizado por el anónimo autor de la muy segura Crónica Mozárabe del 754, no exento de errores y contradicciones, permite afirmar con escasas dudas que Witiza murió a finales del 709 o, preferentemente, muy a principios del 710; mientras que la entronización de Rodrigo habría que retrasarla bastante en ese mismo año de 710. De este modo es seguro que entre ambos acontecimientos existió un largo y peligroso interregno de varios meses de duración, en todo caso superior al medio año. El hecho no carecía de precedentes en la historia hispanogoda, pero nunca un interregno había durado tanto. Es más, la situación en el interior y en el exterior del Reino godo era todo menos tranquilizante. El interregno no podía más que empeorar las cosas.

En la historia hispanogoda los interregnos se explican siempre ante el final de bastantes años de reinado de un monarca y el inicio de la llegada al poder real del representante de un linaje distinto, aunque luego se pudiera relacionar cognaticiamente con el del anterior monarca. Tales habían sido los casos en el tránsito de Atanagildo a Liuva y su hermano Leovigildo, o en el de Sisebuto a Suintila. Esta vez habría sucedido algo parecido. No sabemos cuando Rodrigo matrimonió con Egilona, lo más probable es que no fuera mucho antes de su trágico final, pues ninguna fuente habla de la existencia de descendencia de Rodrigo. En ese caso su casamiento habría podido ser la exigencia de los familiares y nobles ligados al linaje de Egica y Witiza para consentir en la entronización de Rodrigo, marginando a algún candidato más ligado a ellos, como podría ser Oppas, hijo del rey Egica. Y hay testimonio suficiente y seguro de que éstos existían y no aceptaron más que a regañadientes a Rodrigo.

La citada Crónica Mozárabe del 754 afirma que Rodrigo subió al Trono mediante un acto de fuerza, y de manera contraria a la prevista en la legislación, y a instancias de un senatus. El análisis léxico de ese texto historiográfico y los usos lingüísticos de la aristocracia municipal cordobesa desde el siglo VII al IX convierten en muy probable que ese “senado” no fuera sino la vieja curia municipal de Córdoba, en la que habían entrado desde antes del siglo VII miembros de la nobleza goda asentada desde hacia tiempo en Córdoba y su campiña. Por lo que sabemos de la segunda mitad del siglo IX a esa nobleza municipal cordobesa pertenecían los descendientes del linaje del rey Witiza. La tradición historiográfica arábiga es unánime al afirmar que razón fundamental en la promoción de Rodrigo fue su prestigio militar.

Tras la segunda y definitiva caída de Cartago el poder islámico en 698 la expansión del Califato por el Magreb resultó muy rápida, alcanzando ya a los pocos años el área del Estrecho de Gibraltar. La única barrera para tratar de dar el salto a la orilla europea lo constituían la propia predisposición a la rebelión de las tribus beréberes, escasa o nulamente islamizadas, y la existencia en Ceuta de una guarnición dependiente del Reino godo, junto con los restos de la antigua flota bizantina que la tenían por base, al mando de un conde que extendía también su jurisdicción por las tierras gaditanas, que recibía su nombre de “juliano” del de la estratégica localidad de Julia Transducta (Algeciras). Tras la represión de la sublevación bereber la presión sobre el condado juliano debió aumentar mucho. El largo interregno a la muerte de Witiza y las intrigas y oposiciones nobiliarias que precedieron y siguieron a la entronización de Rodrigo harían insostenible la defensa de la parte africana del condado, si es que su titular, tal vez un bizantino de nombre Urbano, no fuera contrario al nuevo Rey godo. Dueños de Ceuta y con la alianza del “conde juliano”, fundamentalmente su flota y el control de la bahía de Algeciras, intentar pasar a la península era algo natural a realizar en un futuro inmediato. Documentación numismática islámica muestra que la invasión se estuvo preparando con algún tiempo. Antes de la misma subida al Trono de Rodrigo se habían producido las primeras operaciones de tanteo y saqueo, la más importante de las cuales fue mandada por Tarif Abuzara.

El interregno y los problemas de la subida al Trono de Rodrigo habían propiciado que en los territorios del nordeste —valle del Ebro, Cataluña y Septimania— se proclamara rey otro noble godo, Agila II. La guerra civil era inevitable. La misma elección de Rodrigo pudo ser precipitada por esa proclamación de Agila, que debía ser contraria a los intereses de los nobles ligados a la casa de Egica y Witiza, asentados en el sur y el oeste. Primer objetivo de Rodrigo habría sido la lucha contra Agila II. Las fuentes islámicas hablan de Rodrigo luchando contra los vascones —posiblemente aliados de Agila—, cuando se produjo el nuevo y definitivo desembarco del ejército expedicionario musulmán en tierras peninsulares. Esta vez el comandante era Tarik, liberto y lugarteniente de Mñsà b. Nuîayr, gobernador de Ifriquiya. Es posible que el invasor hubiera hecho algún pacto, de no agresión cuando menos, con Agila, aunque no hay testimonio del mismo. En julio del 711 Rodrigo acudió con el Ejército real a cortar la progresión al interior bético del Ejército invasor, que se había hecho fuerte en la bahía de Algeciras y en el Peñón. El Ejército de Rodrigo era numeroso, pero en él venían muchos nobles ligados a la casa de Egica, que esperaban una ocasión propicia para eliminar al Rey y sustituirle por alguien más de su agrado. La batalla se libró cerca de la antigua localidad de Laca, en la calzada romana de Cádiz a Sevilla. La defección traidora de aquellos nobles y sus mesnadas convirtió la lucha en doble, contra éstos y contra los invasores. Al final tanto Rodrigo y sus fieles como los otros fueron derrotados, muriendo todos ellos. La tradición islámica afirma que el rey Rodrigo murió en su huida al intentar cruzar a caballo un riachuelo, aunque su cadáver no se habría encontrado. En Asturias a fines del siglo IX se creía que había sido enterrado en Viseo, pero la verdad es que ningún indicio lo prueba y nada lo hace verosímil.


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Claude, “Untersuchungen zum Untergang des Westgotenreiches (711-725)”, en Historische Jahrbuch, 108 (1988), págs. 329-358; J. Vallvé, “Nuevas ideas sobre la conquista árabe de España. Toponimia y onomástica”, en Al-Qantara, 10 (1989), págs. 51-149; R. Collins, La conquista árabe 710-797, trad. del inglés, Barcelona, Ariel, 1991, págs. 28-39; L. A. García Moreno et al., España visigoda, I. Las invasiones. Las sociedades. La Iglesia, intr. de R. Menéndez Pidal, pról. de M. C. Díaz y Díaz, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España Menéndez Pidal, t. III, Madrid, Espasa-Calpe, 1991, págs. 262-264; L. A. García Moreno, “Los últimos tiempos del Reino Visigodo”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, 189 (1992), págs. 425-460; A. Milhou, “De Rodrigue le pécheur à Ferdinand le restaurateur”, en J. Fontaine y C. Pellistrandi (eds.), L’Europe héritière de l’Espagne wisigothique, Madrid, Casa de Velásquez, 1992, págs. 365-370; M. Melli, “El último godo. Legittimazione della regalità nella Spagna visigotica e altrove”, en Quaderni di lingue e letterature, 18 (1993), págs. 461-473; P. Chalmeta, Invasión e Islamización. La sumisión de Hispania y la formación de al-Andalus, Madrid, Fundación Mapfre, 1994, págs. 109-142; J. Hernández Juberías, La Península imaginaria. Mitos y leyendas sobre al-Andalus, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1996, págs. 163-207; L. A. García Moreno, “Riba Côa en el período visigodo”, en O Tratado de Alcanices e a importância histórica das Terras de Riba Côa, Lisboa, Universidade Católica Editora 1998, pág. 129; J. Montenegro y A. del Castillo, “Precisiones sobre Ceuta antes de la conquista musulmana (siglos VI-VII), en Byzantion, 67 (1999), págs. 83-88; A. Besga, “Consideraciones sobre el fin del reino visigodo de Toledo”, en Letras de Deusto, 33 (2003), págs. 9-34.


Luis Agustín García Moreno

http://dbe.rah.es/biografias/4582/rodrigo
226/5 <13+38!> Pelagius of Asturias [Visigoth]
Титуле : изм 718 и 737, King of Asturias
Смрт: 737, Cangas de Onís
247/5 <13+38!> Adosinda [Visigodo]
258/5 <15+9> Bermudo (Wehrmund) [Ferrando]
269/5 <15+9> Trazamundo Ferrández [Ferrando]
2810/5 <12> Mother of Pedro ? (Daughter of Reccarad I/Recesvinto) [?]

6

341/6 <21> Evan d'Ardabast [Ardabast]
_FA1: Tangier, Morocco, Exile to Tangiers Morocco
352/6 <21> Sisebert d'Ardabast [Ardabast]
_FA1: Tangier, Morocco, Exile to Tangier Morocco
363/6 <20+10> Sisebert (Sisebut) [?]
Титуле : Count of Coimbra
Count of the christians in Coimbra
384/6 <23+?> Luz Bitular Fernández [Ferrando]
Рођење: sobrina de Witiza
305/6 <20+10> Witiza d'Ardobast [Egiltaina]
Рођење: 687
Свадба: <12> Eloalli Bitular Pires de Galiza [Galiza] b. 682 d. 734
Титуле : од 702, Rey de los visigodos
Смрт: 710
см.также wikipedia:Wittiza

Witiza I - по https://www.geni.com/people/Witiza-I-rey-de-los-visigodos/6000000003297183475

According to the Rotensis version of the Chronicle of Alfonso III, Wittiza had three sons: Olmund, Romulus, and Ardabast (Artabasdus), who became count of the Christians of Coimbra.[25] Olmund is a Gothic name, Romulus is Roman, and Ardabast is Greek (originally Armenian).

Two additional sons are mentionedШаблон:Ref!. Evan and Siseburto, were banished or escaped to Tangier in Africa.

Note that some of these "sons" may actually have been sons in law as records of the time did not distinguish the difference.

(Согласно версии Ротензиса в Хрониках Альфонсо III, у Виттизы было три сына: Ольмунд, Ромул и Ардабаст (Артабасд), который стал графом христиан Коимбры [25]. Ольмунд - готское имя, Ромул - римлянин, а Ардабаст - греческое (изначально армянское).

Упоминаются еще два сына Шаблон:Ref!. Эван и Сисебурто были изгнаны или сбежали в Танжер в Африке.

Обратите внимание, что некоторые из этих «сыновей» на самом деле могли быть зятьями, поскольку записи того времени не заметили разницы.)

Шаблон:NeedsourcesPage numbers?
396/6 <19+29!> Egilom Umm Hashim Balthes [?]
Рођење: изм 693 и 715
Свадба: <13> Язид III ибн аль Валид ? (Омейяды) [-] b. 705 d. 4 октобар 744
317/6 <26> Гаудиоза Феррандез [Ферранды]
Рођење: 695, Римское царство
Смрт: 737, Римское царство
Gaudiosa. ?, ú. t. s. vii – p. t. s. viii. Reina de Asturias.

Mujer del rey Pelayo, con quien debió de casar poco antes de la victoria de Covadonga. Su nombre latino parece indicar un origen hispano-romano, dentro de la poca seguridad que ofrecen estos datos. Fue sepultada junto a su esposo en la iglesia de Santa Eulalia de Velanio en Cangas. Debió de ser la madre de los hijos que se conocen al Rey: Favila y Ermesinda.


Bibl.: H. Flórez, Memorias de las Reynas Católicas, historia genealógica de la casa real de Castilla y León, todos los infantes, trages de las reynas en estampas y nuevo aspecto de la historia de España, vol. I, Madrid, Oficina de la viuda de Marín, 1790 (3.ª ed.), pág. 34; “Crónica Sebastiani”, en A. Huici, Las Crónicas Latinas de la Reconquista, Valencia, Hijos de F. Vives Mora, 1913, pág. 214; Á. Solano Fernández-Sordo, Las reinas de la Monarquía Asturiana y su tiempo (718-925), Madrid, Marcial Pons, 2018.


Jaime de Salazar y Acha

http://dbe.rah.es/biografias/14344/gaudiosa
338/6 <20+10> Oppa ? (Egiltaina) [?]
Титуле : Seville, Bishop of Seville
Смрт: 712
He is named as the son of Sigeheard of Essex, this person is often confused with Offa of Wessex the son of Thingfrith. In reality Offa of Wessex was the son of Sisebert of Murcia and Offa of Essex was the uncle of Offa of Wessex.
299/6 <20+10> Egilona ? (Umm 'Asim) [?]
Свадба: <14> Abdelaziz Al Lakhmi [Lakhmi] d. 717
Свадба: <19!> Rodrigo [Visigodo]
Смрт: 718, Tolède
см.также wikipedia:fr:Egilona Egilona Umm 'Assim, Дата рождения: 659 - по https://www.geni.com/people/Egilona-Umm-Assim/6000000000379397921
3710/6 <22+31!> Favila (сын Пелайо) [Visigodo]
Свадба: <15> Ψ Жена [?]
Титуле : изм 737 и 739, Rey de Asturias, 2°
Смрт: 739, Asturias, muerto por un oso
см.также wikipedia:es:Favila de Asturias

Fávila I, rey de Asturias - по https://www.geni.com/people/F%C3%A1vila-I-rey-de-Asturias/6000000004335298773

отец (до прояснения ситуации - оставлены оба):


Favila. Asturias, p. s. VIII – Cangas de Onís (Asturias), 739. Rey de Asturias.

A la muerte de Pelayo en Cangas de Onís (737) “le sucedió en el trono su hijo Favila”, según testimonio de la Crónica Albeldense que corrobora la Crónica de Alfonso III en sus dos versiones. Los mismos textos narrativos coinciden en señalar el breve mandato del nuevo caudillo de los astures, dos años, y en la atribución de su prematura muerte a un accidente de caza: “Por su ligereza fue muerto por un oso” (Cr. Albeldense); “Se sabe que a causa de una ligereza fue muerto por un oso” (Cr. Alfonso III).

La redacción Rotense de la crónica alfonsina aporta, sin embargo, una información de gran interés acerca del corto reinado del hijo de Pelayo: “Edificó, en una obra admirable, una basílica en honor de la Santa Cruz”. No se conserva la fábrica primitiva de este templo, con el que se inaugura en el naciente reino de Asturias un culto a la Santa Cruz que enlaza directamente con la tradición visigoda y que, muy pronto, se manifestaría pródigo en dedicaciones piadosas y manifestaciones artísticas tan extraordinarias como la Cruz de los Ángeles (808) y la Cruz de la Victoria (908).

De dicho templo, muy reformado en el siglo XVII y destruido totalmente durante la Guerra Civil (1936-1937), nos quedan descripciones de quienes, como Ambrosio de Morales o Luis Alfonso de Carballo, alcanzaron a verlo antes de aquella reforma, que parecen remitir también a una tradición constructiva de raigambre hispanogoda. Igualmente se perdería, en aquellas lamentables circunstancias bélicas, el epígrafe original de consagración del templo, del que por fortuna quedan fotografías y calcos fiables anteriores a 1936.

Para el conocimiento de la época germinal del Reino de Asturias dicho epígrafe constituye un testimonio de extraordinaria autoridad, al aportar un fiable término final a la cronología de Pelayo (737) y otras preciosas informaciones ausentes de los textos cronísticos. Así, a través de la lectura de este interesante documento epigráfico, se nos manifiesta la existencia de la esposa de Favila, de nombre Froiliuba, y de sus hijos, a los que hay que suponer de corta edad a la muerte de su padre, lo que explicaría su exclusión de la sucesión a favor de Alfonso, yerno de Pelayo. Parece que tras el desgraciado accidente de caza que le costó la vida (739), si se da por cierta la noticia que incorpora Pelayo de Oviedo al interpolar la versión erudita de la Crónica de Alfonso III, Favila sería sepultado en la misma iglesia de la Santa Cruz por él construida sobre un dolmen, que aún se conserva, donde se depositarían igualmente los restos de su esposa Froiliuba.


Bibl.: J. Gil Fernández, J. L. Moralejo y J. I. Ruiz de la Peña, Crónicas asturianas, Oviedo, Universidad, 1985; Y. Bonnaz, Chroniques asturiennes (fin ix siècle), Paris, Editions du CNRS, 1987; F. Diego Santos, Inscripciones medievales de Asturias, Oviedo, Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, 1994; A. Besga Marroquín, Orígenes hispano-godos del reino de Asturias, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2000; J. I. Ruiz de la Peña Solar, La monarquía asturiana, Oviedo, Ed. Nobel, 2001.


Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar

http://dbe.rah.es/biografias/9176/favila
3211/6 <22+31!> Эрмезинда Визиготка [Визиготы]
р. ок. 694 ум. 737 - по https://www.geni.com/people/Ermessenda-reina-consorte-de-Asturias/6000000000424707718


Ermesinda. Asturias, p. s. VIII – Cangas de Onís (Asturias), m. s. VIII. Reina de Asturias, esposa de Alfonso I.

Hija de Pelayo, casada con Alfonso I, hijo de Pedro, duque de Cantabria. El texto Rotense de la Crónica de Alfonso III alude a la venida de Alfonso a Asturias en tiempo de Pelayo, tomando por esposa a su hija Ermesinda según la Crónica Albeldense “por iniciativa del propio Pelayo”.

Ese matrimonio aparece como razón justificativa del acceso al trono mediante elección popular de Alfonso I tras la prematura muerte de su cuñado Favila (739), cuyos hijos, probablemente muy jóvenes, serían apartados de la sucesión.

En esa elección y en la transmisión del derecho sucesorio de Ermesinda a favor de su marido Alfonso se han querido ver rasgos de un sistema de sucesión matrilineal indirecta, vinculado a la tradición local asturiana, que se harían presentes posteriormente en otros episodios de transmisión del trono en el reino de Asturias: casos de Adosinda con Silo y de Nepociano, “cuñado” de Alfonso II el Casto. Tal hipótesis, sin embargo, no parece que pueda mantenerse a la luz de las razonadas críticas que ha recibido últimamente.

El Testamentum Adefonsi del 842, también alude a la hija de Pelayo al hacer la genealogía de Fruela, “un hijo nacido de su hija”, a la que no nombra, como tampoco a su marido Alfonso I, estableciendo la relación sucesoria de aquél por vía matrilineal con el primer caudillo de los ástures.

Ninguna otra noticia fidedigna se tiene sobre Ermesinda, cuyo cuerpo recibiría sepultura, junto al de su marido Alfonso, según la interpolación pelagiana, del siglo xii, a la Crónica de Alfonso III, en el monasterio de Santa María (de Covadonga), que se sitúa en el territorio de Cangas de Onís.


Bibl.: J. Gil Fernández, J. L. Moralejo y J. I. Ruiz de la Peña, Crónicas asturianas, Oviedo, Universidad, 1985; Y. Bonnaz, Chroniques asturiennes (fin ix siècle), Paris, Editions du CNRS, 1987; A. Besga Marroquín, Orígenes hispanogodos del reino de Asturias, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2000; J. I. Ruiz de la Peña Solar, La monarquía asturiana, Oviedo, Ed. Nobel, 2001; Á. Solano Fernández-Sordo, Las reinas de la Monarquía Asturiana y su tiempo (718-925), Madrid, Marcial Pons, 2018.


Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar

http://dbe.rah.es/biografias/6813/ermesinda

7

471/7 <30+12> Teresa Hija de Fávila [Fávila]
Рођење: изм 678 и 729
Свадба: <17> Sorred Fernández de Saavedra [Saavedra] b. изм 616 и 736
402/7 <30+12> Agila II [Egiltaina]
Рођење: 681
Титуле : од 711
Смрт: 716
483/7 <30+12> Flavio Sisebuto [Sisebuto]
Рођење: 682
Смрт: 734
564/7 <30+12> Flavio Sisberto de Coimbra [Coimbra]
Рођење: 682
Свадба: <18> Flavia Andulfa [Andulfa] b. ~ 685
Смрт: 734
495/7 <30+12> Paio das Asturias [das Asturias]
Рођење: ~ 685
Смрт: 737
506/7 <30+12> Artobás [?]
Рођење: изм 687 и 729
517/7 <30+12> Ebba [?]
Рођење: изм 687 и 729
528/7 <30+12> Lexica o Légica [o Légica]
Рођење: изм 687 и 729
539/7 <30+12> Sancho Sorrez [Sorrez]
Рођење: изм 687 и 729
Свадба: <19> Munia Núñez [Núñez] b. < 1101
5410/7 <30+12> Akila [?]
Рођење: ~ 700
5511/7 <30+12> Ardabasto [?]
Рођење: ~ 702
Смрт: ~ 756
4112/7 <29+14> Assima Al Lakhmi [Lakhmi]
Рођење: ~ 713
Свадба: <20> Fortún Ibn Qasi [Banu Qasi] b. 700
5713/7 <29+14> Aisha ibn Abdul [?]
Рођење: ~ 714
5814/7 <39+13> Aisha ibn Musa Ibn Abdul Yazid al Wallid [?]
Рођење: 715
4315/7 <32+16> Fruela I [Astur]
Рођење: 722
Свадба: <21> Hermesenda Romaes [Romaes] b. изм 697 и 749
Свадба: <22> Munia [?]
Титуле : изм 757 и 768, Asturias, Rey de Asturias, 4°
Смрт: 768, Cangas de Onís
Froila I 'el Cruel' Saldana, rey de Asturias, р. ок. 740 - по https://www.geni.com/people/Fruela-I-el-Cruel-rey-de-Asturias/6000000005819406013

Fruela I. ?, p. t. s. VIII – Cangas de Onís (Asturias), 768. Rey de Asturias.

Hijo de Ermesinda y de Alfonso I, y nieto, por tanto, de Pelayo y de Pedro, duque de Cantabria, sucedió a su padre al frente del reino de Asturias en 757.

Hombre de condición violenta, como señalan acordes los textos cronísticos, y heredero del espíritu belicoso de su antecesor, parece que guerreó, con fortuna, contra los musulmanes. La Crónica de Alfonso III refiriéndose a estas campañas del rey asturiano dice lacónicamente que “logró muchas victorias”, dando cuenta pormenorizada del resonante triunfo obtenido por Fruela sobre las tropas cordobesas en el lugar de Pontubio (Galicia), probablemente cerca de la actual población de Puentes de García Rodríguez. Incorpora este texto cronístico una circunstancia de esa victoria reveladora del cruel temperamento del Monarca, al referir que habiendo prendido al joven jefe del ejército islámico, de nombre Umar, lo decapitó en ese mismo lugar.

Durante el reinado de Fruela (757-768) hicieron acto de presencia por vez primera los dos tipos de problemas internos que, periódicamente renovados en los reinados siguientes, lastrarán ya hasta su etapa final la trayectoria histórica de la monarquía astur: los separatismos regionalistas y las revueltas palatinas.

Aquéllos parecen la lógica consecuencia de la propia y rápida expansión territorial del reino y comienzan a manifestarse en sus regiones extremas —Vasconia y Galicia—, de características muy distintas, con muy desigual nivel de desarrollo cultural e impregnación de la tradición romano-gótica, que habrían sido ya integradas parcialmente desde unos años antes —época de Alfonso I— en la órbita política asturiana y en las que el alejamiento geográfico del centro de decisión del reino —la Corte de Cangas de Onís—, el particularismo étnico, la existencia de aristocracias locales fuertes y reacias, en principio, al sometimiento a la autoridad central asturiana, así como la común y continua exposición a los ataques musulmanes, son factores que contribuyeron a fomentar un espíritu separatista que planteará serios problemas políticos a los monarcas astures, resueltos no pocas veces por la fuerza de las armas.

Éstos, por otra parte, se verían también obligados en numerosas ocasiones a sofocar las rebeliones de los propios magnates del reino, apoyados a veces en esas fuerzas disgregadoras periféricas, contra su autoridad, siendo acaso esa endémica situación de subversión nobiliaria herencia de una tradición gótica que impregna gradualmente las estructuras políticas de la nueva Monarquía, en concurrencia, quizá, con resistencias de poderes locales a la aceptación de la potestad expansiva de los caudillos astures, cuyo reconocimiento en esta primera etapa fundacional del reino de Asturias recorre acaso un proceso dialéctico de tensiones que son fruto de su propia inmadurez y se expresan en esas resistencias.

A esa doble amenaza de los separatismos regionalistas y las revueltas palatinas tuvo que hacer frente Fruela I, reprimiendo con dureza las primeras sublevaciones de vascones y gallegos y viéndose envuelto él mismo en un grave conflicto con su propio hermano Vímara, que sería la causa de su triste final.

La Crónica de Alfonso III en sus dos redacciones da cuenta sucesivamente de los enfrentamientos de Fruela con vascones y gallegos, sin facilitar la cronología de los hechos, en los términos siguientes: “A los vascones, que se habían rebelado, los venció, y tomó de entre ellos a su esposa, de nombre Munina, de la que engendró a su hijo Alfonso. A los pueblos de Galicia, que contra él se rebelaron los venció, y sometió a toda la provincia a fuerte devastación”.

En relación con el primero de esos levantamientos, el de los vascones, la calificación de “rebelión” que le aplica la crónica parece suponer un previo sometimiento de los mismos a la autoridad de los monarcas astures y su integración en el reino, al tiempo de producirse la insumisión reprimida por Fruela. Sin embargo, acaso esta interpretación sea una simplificación de una realidad bien distinta y de una situación de esos vascones —gentilicio cuya traducción exacta no es posible perfilar todavía en esta época— muy compleja, con referencia a ese hipotético y preexistente sometimiento a la autoridad de la realeza astur.

Efectivamente, la Crónica de Alfonso III, después de enumerar las regiones “pobladas” por Alfonso I y sometidas, por tanto, a su autoridad, indica que “Álava, Vizacaya Aizone y Orduña se sabe que siempre han estado en poder de sus gentes, como Pamplona [es Degio] y Berrueza”, lo que parece sugerir la existencia en estos espacios que corresponderían, básicamente, al área de asentamiento de los pueblos vascones, de unos poderes locales independientes y no integrados en la órbita política del reino de Asturias, cuyo límite extremo por oriente habría que fijar acaso en el Nervión, englobando la tierra de las futuras Encartaciones donde están los lugares de Sopuerta y Carranza, expresamente atribuidos por la crónica regia a la acción “pobladora” de Alfonso I.

La hipótesis acaso más prudente, en relación con la pretendida rebelión de los vascones contra la autoridad de Fruela, llevaría a ver aquí una actitud de conquista del propio Fruela que sería prolongación de la política expansiva de su padre por la marca oriental del reino y que seguramente habría que situar en el espacio alavés, de acuerdo con las precisiones que la misma crónica hará luego del lugar de procedencia de la madre del futuro Alfonso II y al que se acogería éste tras la muerte de Silo (783). El hecho es que la integración de esos vascones alaveses, sellada por la unión de Fruela con Munia, con seguridad vinculada a los círculos de la aristocracia local, supondría la efectiva ampliación de la órbita de influencia de los monarcas astures en el área vascongada y un sometimiento parcial y relativo de los pueblos que la habitaban, seguramente limitado a los más occidentales, a una autoridad central asturiana, facilitado sin duda por los lazos familiares establecidos por Fruela y consolidados en la persona de su hijo Alfonso.

La insumisión de los vascones debió de producirse en los primeros compases del reinado de Fruela, acaso después del resonante triunfo obtenido por éste contra los musulmanes en Pontubio (Galicia), si es que la secuencia que de estos hechos dan los relatos cronísticos se ajusta a su cronología real. El 24 de abril de 759 se otorga el interesante pacto monástico de San Miguel de Pedroso, junto al río Tirón, en La Rioja, situado en una zona muy próxima al espacio de la Vasconia occidental y en concreto a su parte alavesa, figurando en la larga relación de sorores que pueblan ese cenobio, algunas portadoras de onomásticos de probable raíz vascona; incluso aparece el nombre de Munia, que llevará la joven esposa de Fruela, lo que permite suponer que en la fecha en que se otorga dicho pacto podría haber tenido ya lugar el sometimiento de los vascones por el rey asturiano.

Dos años después (761) tendría lugar la presura de Máximo y Fromestano en el lugar de Oviedo, “un erial no poseído antes por nadie”, según el pacto monástico que, otorgado veinte años después (781), facilita la noticia de esa ocupación que se encuentra en el origen de la futura capital del reino de Asturias.

Fruela levantaría allí una iglesia dedicada al Salvador, destruida por las devastadoras campañas musulmanas contra el corazón del reino en 794 y 795 y restaurada después por su piadoso hijo Alfonso II. Éste, según propia confesión en el famoso Testamentum de 812, habría nacido y recibido las aguas bautismales en ese todavía núcleo preurbano de Oviedo, que él mismo elevaría después a la condición de sede regia.

La situación de Galicia, el otro escenario de las sublevaciones de base regional contra la autoridad de Fruela, y el desarrollo mismo de estas rebeliones, sobre las que las fuentes no dan tampoco ninguna precisión cronológica aunque debieron ser posteriores a las de Vasconia, ofrecen unas características bien distintas a las del espacio y pueblos vascongados.

No hay razón para dudar de la extensión del poder de la Corte de Cangas de Onís, en tiempo de Alfonso I, a esa “parte marítima de Galicia” de la que nos habla la crónica regia como escenario de la acción “pobladora” de este Monarca. Dicho espacio debía de corresponder a la franja norteña que se extendía entre el Eo, divisoria fluvial con las Asturias nucleares, y la costa atlántica, englobando seguramente buena parte de las actuales provincias de Lugo y La Coruña.

También parece razonable suponer un cierto encuadramiento político-administrativo y eclesiástico de esa zona, mucho más impregnada de la tradición romano-gótica que el País Vasco y seguramente con unas aristocracias locales poderosas muy influyentes y de fuerte arraigo territorial, que acaso se resistirían a un proceso de forzada integración política en el reino de Asturias llevado de forma poco afortunada por Fruela, cuya violenta conducta consta muy expresivamente por los testimonios concordantes de las crónicas.

La reacción de los pueblos de Galicia y la consiguiente represión, muy dura a juzgar por los términos que la Crónica de Alfonso III emplea, debió de ir seguida de una actividad regia encaminada a extender su autoridad, desde los territorios norteños hacia el sur. En tal sentido podría interpretarse el pasaje de la versión Rotense en el que se dice que “en tiempo de [Fruela] se pobló Galicia hasta el río Miño”, aunque el control efectivo tanto sobre los nuevos espacios meridionales como sobre los de la parte septentrional sería todavía y durante bastante tiempo precario, según se encargaría de demostrar el curso de los acontecimientos en los próximos años.

En la misma línea política regia orientada a procurar la integración de las tierras galaicas, habría que situar algunas actuaciones de Fruela, como la protección dispensada al cenobio de San Julián de Samos, llamado a ser uno de los centros monásticos de mayor influencia en la Galicia de la época y que acogería años después, en momentos de especial dificultad para él, al futuro Alfonso II el Casto.

La versión Rotense de la Crónica de Alfonso III, con un clara carga ideológica antivitizana, alude, en otro de los pasajes que consagra al reinado de Fruela, a las severas medidas adoptadas por el Monarca en defensa del celibato eclesiástico. Y finalmente, tanto las dos versiones de la crónica regia como la Albeldense, acordes en la calificación de la aspereza temperamental de Fruela —“hombre de conducta brutal”, “de carácter feroz”—, refieren un episodio postrero de su caudillaje en el que no es difícil percibir los ecos dramáticos de algún tipo de conflicto palatino agravado por la propia condición violenta del Monarca.

“Por rivalidades en torno al reino”, escribe el autor de la Crónica Albeldense, dio muerte “con sus propias manos”, puntualiza la crónica regia, a su hermano Vímara, quizá complicado en algún intento de destronamiento y cabeza de una oposición cortesana a Fruela. No mucho tiempo después del fratricidio y al cabo de once años y tres meses de reinado sobrevino el triste final del Monarca: “Pagándole Dios con la misma suerte de su hermano, fue muerto por los suyos” en Cangas. De creer a Pelayo, interpolador de la crónica regia en el siglo XII, sus restos recibirían sepultura, con los de su esposa, la reina Munia, en Oviedo.

Corría el año 768. Fruela dejaba un heredero de corta edad, el futuro Alfonso II, que se vería alejado durante largo tiempo del trono paterno. Y un reino que había visto ampliado considerablemente su ámbito territorial, a partir de su primitivo espacio nuclear astur-cántabro, por las regiones del flanco occidental (Galicia) y oriental (la Vasconia occidental, y las tierras alavesas), iniciando una todavía muy tímida y localizada expansión foramontana por los valles de la futura Castilla. Será, por otra parte, este Monarca el primero al que un diploma auténtico —el pacto monástico de San Miguel de Pedroso— aplique el título de rey, empleando una calificación de netas resonancias visigodas: “gloriosi Froilani regis”.


Bibl.: L. Barrau-Dihigo, “Recherches sur l’histoire politique du royaume asturien (718-910)”, en Revue Hispanique, LII (1921), págs. 1-360 (trad. esp. Historia política del reino asturiano, Gijón, Silverio Cañada, 1989); A. C. Floriano Cumbreño, Diplomática española del período astur (718- 910), vol. I, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1949; C. Sánchez-Albornoz, Despoblación y repoblación del valle del Duero, Buenos Aires, Universidad, 1966; Orígenes de la nación española. Estudios críticos sobre la historia del reino de Asturias, vol. II, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1974; H. Rodríguez Balbín, De un monte despoblado a un fuero real: 700 a 1145, Oviedo, Universidad, 1977; J. Gil Fernández, J. L. Moralejo y J. I. Ruiz de la Peña, Crónicas asturianas, Oviedo, Universidad, 1985; Y. Bonnaz, Chroniques asturiennes (fin IX siècle), Paris, Editions du CNRS, 1987; E. Portela Silva, “Galicia y la monarquía leonesa”, en El reino de León en la alta Edad Media, vol. VII, León, Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, 1995, págs. 9-70; A. Besga Marroquín, Orígenes hispano-godos del reino de Asturias, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2000; J. I. Ruiz de la Peña Solar, La monarquía asturiana, Oviedo, Nobel, 2001; VV. AA., La época de la monarquía asturiana, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2002.


Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar

http://dbe.rah.es/biografias/9954/fruela-i
4616/7 <32+16> Vimarano [Astur]
Смрт: 765, Asesinado por su hermano Fruela.
р. между 702 и 762 - по https://www.geni.com/people/Vimarano-Infante-de-Asturias/6000000004404422467 Hertog van Cantabrie en Koning van Asturie
4417/7 <32+16> Adosinda [Astur]
Свадба: <23> Silo [Visigodo] d. 783
Титуле : изм 774 и 783, Reina de Asturias
4218/7 <30+12> Almundo ? (Aelmund) [Egiltaina]
4519/7 <36> Flavius Athaulf ? (Count in Coimbra) [Visigoth]
Шаблон:Link-type:Make-believeThe city of Coinbra is located over a hill by the river Mondego, was called Aeminium in Roman times. During late Antiquity it became the seat of a Diocesis substituting the nearby city of Conímbriga, which had been captured and partially plundered by invading Germanic peoples in 465 and 468, adopting later the name of the destroyed city. After the Roman city of Civita Aeminium, between 586 and 640, the Visigoths altered the name of the town to Emínio. The Moors occupied Coimbra (Arabic: قُلُمْرِيَة‎, Qulumriyah) around the year 711, turning it into an important commercial link between the Christian North and Muslim South.

The city was reconquered by Ferdinand I of León in 1064. After being reconquered by the Christians, Coimbra became the capital of a new County (County of Coimbra), governed by the Mozarab Sesnando (Sisnando Davides), later incorporated into the County of Portugal.

The Christians of this area are descendants of the Monophysite Christians whose eastern relatives are founders of the Syrian Christian (Jacobite) Church. These Christians are the first known Unitarians who while professing Christianity were non- trinitarian, and allied to the Arian Visigoths. There is strong evidence that these Christians [due to their view of the trinity] were welcomed as fellows my the invading Muslims.

Шаблон:Needsources
5920/7 <37> Ψ Ребёнок [?]

8

721/8 <56+18> Conde Flávio Atáulfo de Coimbra [Coimbra]
Рођење: ~ 706
Свадба: <24> Ildoara Atauldo Sueira de Coimbra [Coimbra] b. изм 700 и 717
Смрт: ~ 770
712/8 <44+23> Addelgaster [?]
Рођење: изм 725 и 771
603/8 <41+20> Musa ibn Fortun de Zaragoza [Banu Qasi]
Рођење: < 740
Свадба: <25> Onneca Tudela [Tudela]
Смрт: 801
см. также wikipedia:fr:Musa ibn Fortún Muza Ibn Fortún ibn Qasi, valì de Zaragoza, Arnedo y de Tudela, р. ок. 740 ум. 802 - по https://www.geni.com/people/Muza-ibn-Qasi-val%C3%AC-de-Zaragoza-Arnedo-y-de-Tudela/6000000012229586298
704/8 <43+21> Remón o Roman Romaes [Romaes]
Рођење: ~ 750
Свадба: <26> Teresa Arias [Arias] b. ~ 760 d. > 830
695/8 <47+17> Elvira Sorred [Sorred]
Рођење: < 755
Свадба: <27> Nuño Núñez [Núñez] b. < 755
626/8 <43+22> Alfonso II de Asturias [Astur]
Рођење: 760
Титуле : изм 791 и 842, Rey de Asturias, 9°
Смрт: 842
Alfonso II. El Casto. Oviedo, c. 762 – Oviedo, 20.III.842. Rey de Asturias.

Según la versión Rotense de la Crónica de Alfonso III, el 14 de septiembre del año 791 Alfonso, hijo del rey Fruela I (757-768), nieto de Alfonso I (739-757) y bisnieto de Pelayo (718-737), accedía al Trono del Reino de Asturias, tras la renuncia de su antecesor y pariente Bermudo I (788-791). Se imponían así, tras un largo paréntesis de veintitrés años, unos derechos sucesorios del nuevo monarca que no habían sido reconocidos siendo todavía niño, al ocurrir el lamentable episodio del asesinato de su padre Fruela (768), y que en su primera juventud, contando con el decidido apoyo de su tía Adosinda, tampoco habían logrado imponerse en la Corte de Pravia al fallecer Silo sin sucesión (783), viéndose nuevamente desplazado del Trono por su tío Mauregato.

Cuando Alfonso finalmente “fue ungido en el reino”, como señala la Crónica de Alfonso III, distaba mucho de ser un joven inexperto. Estaba en posesión de una larga serie de experiencias, no siempre gratas, en asuntos de gobierno, intrigas palatinas y exilios forzados. Y aparecía acaso en el inquietante horizonte de las postrimerías del siglo VIII como el candidato más idóneo para superar unas dificultades de supervivencia, por las presiones de una nueva ofensiva islámica sin precedentes en mucho tiempo antes, que nunca, quizá, hasta entonces habían sido tan amenazadoras para el pequeño reino de gallegos, astur-cántabros y vascos regidos desde la Corte de Cangas, primero, y después de Pravia. Si a los aproximadamente treinta años de edad que contaría Alfonso al acceder al Trono se suman los transcurridos hasta su muerte, ocurrida según parece el 20 de marzo del 842, nos encontramos ante uno de los monarcas más longevos de nuestra historia y cuyo tiempo de reinado efectivo (cincuenta y un años) es también de los más largos. Esta excepcional circunstancia hizo posible, sin duda, la ejecución de un ambicioso programa político del Monarca astur —realmente el primero digno de tal consideración que concibieron los reyes de Asturias— que sólo una muy dilatada permanencia al frente de los destinos del reino podía asegurar.

La filiación regia de Alfonso II la establecen claramente las dos versiones de la Crónica de Alfonso III con muy ligeras diferencias de matiz. Es hijo de Fruela y de una joven vasca, de nombre Munia, a la que había tomado por esposa después de sofocar una rebelión de su pueblo. En la famosa donación del 812 a San Salvador de Oviedo, sin duda una de las fuentes que más luz arroja a la hora de intentar una aproximación a la singular personalidad del Rey Casto, el Monarca traza su propia genealogía, coincidente con la que ofrece la Crónica de Alfonso III, que a través de su padre Fruela y de la madre de éste, Ermesinda, remonta hasta su bisabuelo Pelayo, de quien se complace en recordar su victoria sobre los sarracenos y su encumbramiento a la jefatura del pueblo “de los cristianos y de los ástures”. Por este mismo documento se sabe que Alfonso nació y fue bautizado en el lugar de Oviedo, donde su padre había fundado una iglesia en honor al Salvador y los doce apóstoles, y habría levantado seguramente algunas construcciones civiles que, con las del primer asentamiento de Máximo y Fromestano en el 761, constituirán el núcleo preurbano de la futura sede regia alfonsina. No es posible, sin embargo, fijar con exactitud la fecha del nacimiento del Monarca.

La Crónica de Alfonso III, que nos ofrece la historia de la rebelión de los vascones contra Fruela, su sometimiento por éste y su matrimonio con la cautiva Munia (“una muchachilla” que era parte del botín y en la que engendró a su hijo Alfonso), no puntualiza la cronología de estos sucesos, que sitúa después de la brillante victoria del Monarca sobre los sarracenos en el lugar de Pontuvio, en Galicia, y antes del sometimiento de los pueblos de esta región, rebeldes también contra su autoridad. Con un corto margen de error podría haber ocurrido el nacimiento de Alfonso en algún momento de los primeros años del sexto decenio del siglo VIII.

Muy pronto Alfonso pasaría por el amargo trance de la muerte violenta de su padre. Ocurría esto en el 768 y el futuro monarca contaría quizá no más de cinco o seis años de edad. La sucesión del Rey fratricida recaía en su primo Aurelio, hijo de un hermano de su padre Alfonso I, llamado igualmente Fruela, e hijos ambos del duque Pedro de Cantabria.

Poco se sabe con certeza de la primera etapa en la vida del Rey Casto. Se ignora qué suerte corrió su madre, la joven vasca Munia, después del lamentable final de su marido, ni dónde ni cómo transcurrió la infancia de su hijo. Parece, sin embargo, y según el testimonio de un documento fiable otorgado por Ordoño II, en agosto del 922, a favor del monasterio de Samos, que el niño Alfonso, después de la violenta muerte de su padre, habría sido acogido temporalmente por los monjes del cenobio samoense. En ese primer retiro el futuro monarca habría recibido una verdadera formación monástica que seguramente pueda explicar muchas de sus posteriores actuaciones, propias de un verdadero hombre de iglesia, y el que es, sin duda, el rasgo más llamativo de su compleja y sugestiva personalidad: la castidad que mantuvo durante toda su vida y que destacan los textos narrativos como una de las principales virtudes del Rey.

Después, la reina consorte Adosinda, hermana de Fruela I y esposa de Silo (774-783), debió influir decididamente cerca de su marido para allanar a su sobrino Alfonso, ya adolescente, el camino hacia el trono. Silo, sin hijos, lo asocia a las tareas de gobierno en la nueva Corte de Pravia y muerto sin descendencia en el 783 parecía llegada la hora del futuro Rey Casto (tendría entonces alrededor de veinte años) a quien “todos los magnates del palacio, con la reina Adosinda, colocaron en el trono del reino paterno”, según refiere la Crónica de Alfonso III. Pero una vez más las intrigas que esmaltan la historia política del reino de Asturias iban a prolongar el ya largo compás de espera del hijo de Fruela. Mauregato, hijo de Alfonso I y de una sierva, tío, por tanto, de Alfonso, desplaza del Trono a éste, que, siempre siguiendo el relato de la crónica regia, “se dirigió a Álava y se refugió entre los parientes de su madre”. Muerto Mauregato en el 788 y con toda seguridad alejado todavía Alfonso de los círculos palatinos de Pravia, es elegido para sucederle en el Trono un hermano de Aurelio, sobrino, por tanto, de Alfonso I y tío del joven exiliado en tierras alavesas: el diácono Bermudo. Sin embargo, la ruptura de un largo período de paz entre cristianos y musulmanes, con una vigorosa ofensiva dirigida contra el reino asturiano por el piadoso emir Hišām I, precipita la renuncia al Trono de Bermudo, después de haber sufrido una severa derrota en Burbia, en tierras bercianas. Parece, según el testimonio interesado de la Crónica de Alfonso III, que el propio Bermudo intervino en la reposición en el trono de su sobrino Alfonso que finalmente, el 14 de septiembre del 791 recibía la unción regia. Debía contar entonces una edad aproximada de treinta años y una larga experiencia política, fraguada en el prolongado y agitado período que cubre la primera etapa de su biografía.

Los años iniciales de su reinado son críticos para el nuevo Monarca astur. Sucesivas campañas musulmanas se dirigen contra el norte insumiso devastando las comarcas fronterizas alavesas y llegando en los años 794 y 795 hasta el mismo corazón del territorio asturiano: Oviedo, que vio arrasadas las construcciones levantadas allí por Fruela. Fueron éstos momentos de extrema gravedad para Alfonso II y su pequeño reino, felizmente superados. Los musulmanes no pudieron explotar el éxito de las campañas de aquellos dos años y en algún caso sus incursiones victoriosas fueron seguidas de un serio descalabro a manos de los astures, como el sufrido en Lutos, cerca de Grado, por las tropas de ‘Abd al-Malik, cuando se disponían a regresar al sur por la vieja calzada romana de La Mesa, después de haber llegado por primera vez a Oviedo y saqueado la ciudad (794).

La firme resistencia de Alfonso el Casto y los astures y de sus aliados, entre los que se encontraban los vascones, preservó la integridad del reino cristiano.

Tras estas dos expediciones los musulmanes no volvieron a traspasar los puertos de la cordillera Cantábrica para internarse en territorio asturiano. Se repetirán con diversa fortuna los ataques hasta el fin del reinado de Alfonso II, dirigidos fundamentalmente contra las comarcas fronterizas del alto Ebro y más raramente contra Galicia; pero no volverán a inquietar seriamente la seguridad del reino de Asturias, que verá definitivamente consolidada su independencia.

En el año 796 muere en Córdoba Hišām I, sucediéndole su hijo al-akam I. En el verano del mismo año el nuevo emir envía una expedición de castigo contra el flanco oriental del reino astur; las tropas musulmanas remontando el Ebro llegan hasta las comarcas que constituirán el germen de la futura Castilla. Muy pronto, sin embargo, como había ocurrido ya anteriormente y volverá a suceder en el futuro, las disensiones internas de al-Andalus desvían la atención cordobesa de los objetivos asturianos y al-akam se ve obligado a hacer frente a varias sublevaciones en sus propios dominios.

Por estos años, últimos del siglo VIII, Alfonso II anuda estrechas relaciones con el poderoso Carlomagno, iniciándose así entre el Rey asturiano y el Rey de los francos, emperador desde el año 800, unos contactos diplomáticos que habían de resultar sumamente fructíferos para el renacimiento interior del reino astur, cuya Iglesia obtenía además el pleno respaldo de la autoridad carolingia y el papado romano en las posiciones mantenidas frente a la herejía adopcionista.

En el 797 Alfonso II llega en una audaz incursión hasta Lisboa, tomando la ciudad, aunque por poco tiempo, y notificando el éxito de esta empresa a Carlomagno, quien por esta época intervenía decididamente en el nordeste de la Península estimulando la resistencia de los núcleos pirenaicos. Tras los primeros y difíciles años de su reinado, en los que la defensa frente al peligro exterior islámico polariza los esfuerzos del Rey Casto, el Monarca puede dedicar su atención a la tarea fundamental de reorganización interna de su reino. Sin embargo, todavía tendría que pasar el hijo de Fruela por una dura prueba. En el año 801 u 802 (“en el undécimo año de su reinado”, anota la Crónica Albeldense) una nueva revuelta palatina hizo que fuese desposeído temporalmente del trono, siendo repuesto presumiblemente pronto “en Oviedo, en la cumbre del reino”, señala el mismo texto cronístico, “por un cierto Teuda y por otros leales”. Durante ese nuevo y breve alejamiento del solio regio, Alfonso permaneció recluido en un monasterio, Abelania, que tradicionalmente se ha venido identificando con el actual lugar de Ablaña, pero que quizá podría sin esfuerzo localizarse en otro punto del reino (¿Beleña? ¿Abamia?). Esta reclusión monástica, forzada o voluntariamente aceptada por el monarca, podría explicar el llamativo hecho de que, habiendo quizá recibido órdenes sagradas, renunciase a contraer matrimonio; pero obviamente no explicaría la prolongada continencia anterior del Rey Casto, cuyas claves interpretativas acaso habría que buscarlas en una temprana y acendrada piedad y en su espíritu verdaderamente monacal, forjado quizá en su estancia infantil en Samos, que nos sitúa ante la figura de un hombre con virtudes religiosas realmente excepcionales que se expresan fielmente en su labor a favor de la Iglesia.

Con el acceso de Alfonso II al Trono, en el 791, la Corte regia se estabiliza definitivamente en Oviedo, lugar poblado treinta años antes por Máximo y Fromestano y por su propio padre Fruela, y en el que parece que el Monarca había nacido y recibido el bautismo. Con razón puede ser considerado el Rey Casto como fundador de la nueva sede regia ovetense, título que le reconocen expresamente las dos redacciones de la Crónica de Alfonso III y que le aplicará años después otra breve pieza historiográfica, la Nómina Leonesa, al referirse a “Don Alfonso el Mayor y el Casto, que fundó Oviedo”.

Desde principios del siglo IX la corte ovetense iba a convertirse en centro de irradiación de un programa de reconstrucción política integral que toma como modelo próximo la tradición gótica. La embrionaria organización cortesana, ya con claros síntomas de un incipiente visigotismo político, que se puede percibir años antes en la Corte de Pravia, bajo Silo y Mauregato, se consolida en el Oviedo de Alfonso II y se perfecciona después, con Alfonso III (866-910).

Los símbolos de la realeza asturiana adquieren a lo largo del siglo IX y en la nueva sede regia ovetense sus perfiles definitivos: las reiteradas referencias al solio regio, al círculo de fieles próximos al monarca y a una cierta articulación de los territorios bajo condes representantes de la autoridad real, la propia voluntad expresamente atribuida por la Crónica Albeldense a Alfonso II de hacer de Oviedo una nueva Toledo, reproduciendo allí el orden civil y eclesiástico de la antigua capital del reino hispano-godo y, en fin, las realizaciones materiales que se suceden desde el Rey Casto al Rey Magno, siempre con centro en Oviedo o en su entorno próximo y que todavía hoy se puede admirar en algunos expresivos ejemplos, constituyen manifestaciones inequívocas de un neogoticismo que se presenta como fundamental nutriente ideológico de la realeza astur.

El renacimiento artístico promovido por el Rey Casto se expresará a partir de los primeros años del siglo IX —hay que suponer que después de su reintegración en el trono, sofocada la revuelta del 801 u 802— en la construcción de edificios religiosos y civiles destinados, en la intención del monarca, a dotar a la nueva sede regia ovetense de la infraestructura material que demandaba su proyecto de organización de los cuadros político-administrativos y eclesiásticos del reino, tratando de seguir el modelo de la gótica Toledo. La relación de la continuidad de la eclosión artística del prerrománico asturiano de la primera mitad del siglo IX con una tradición hispano-goda no interrumpida por la conquista islámica, que hunde sus raíces en la tardorromanidad, y su anclaje en modelos locales parece afirmarse cada vez con mayor convicción entre los estudiosos de este arte.

Las fuentes narrativas asturianas, tanto la Crónica Albeldense como la de Alfonso III en sus dos versiones, dedican especial atención a la labor constructiva promovida por el Rey Casto en la corte ovetense, síntoma claro de la valoración que esa acción merecía en el contexto de la política regia Nada queda hoy del templo dedicado al Salvador y a los doce apóstoles, levantado por el monarca sobre las ruinas del que había construido su padre Fruela, arrasado por los ataques musulmanes de fines del siglo VIII. En la intención del Rey Casto la iglesia de San Salvador, beneficiaria de la generosa donación del año 812, estaba seguramente destinada a ser asiento de una nueva diócesis —aunque habrá que esperar hasta la época de Alfonso III para contar con referencias indubitables a un primer obispo ovetense—, centro espiritual de la sede regia y gran relicario del Reino de Asturias. Esas reliquias, traídas por los inmigrantes sureños, harán de San Salvador un temprano centro de atracción de una corriente peregrinatoria en principio de corto radio pero progresivamente ampliada y tan antigua, por lo menos, como la que comienza a manifestarse en el mismo siglo IX y también bajo la acción tutelar de los monarcas asturianos en Compostela.

Adosados al muro sur de la actual catedral ovetense, en cuyo solar se levantaría la primitiva basílica de San Salvador, todavía son visibles los cimientos de la que sería residencia del Monarca y de su Corte: palacios reales ricamente decorados con pinturas, quizá de la misma factura de las que aún hoy adornan las paredes interiores de Santullano, y “con triclinios, hermosas bóvedas y pretorios y toda clase de bellísimas instalaciones para servicio del Reino”, como se complace en señalar la Crónica de Alfonso III. Acaso formase parte de las dependencias palatinas, lo que explicaría la omisión de su mención individualizada, la Cámara Santa, dividida en dos plantas: la superior dedicada a san Miguel y en la que se han venido custodiando las reliquias traídas por los inmigrantes cristianos de al-Andalus, y la cripta o cuerpo inferior, que se pondría bajo la advocación de santa Leocadia.

En el año 808 el Rey Casto había donado al templo de San Salvador la magnífica Cruz de los Ángeles, y seguramente en fecha próxima a la dotación de este templo, del 812, se levantaron la iglesia de Santa María, con una capilla destinada a panteón real, adosada a la pared norte de San Salvador, hoy desaparecida, y la basílica dedicada a San Tirso, a escasos metros de aquella misma iglesia y que conserva actualmente su hermosa cabecera original. Todo este conjunto de edificios, asiento de una embrionaria corte, centro de un reino que bajo el caudillaje de Alfonso II adquiría ya formas políticas claramente definidas, sería protegido con una muralla que definirá el recinto de aquella primitiva urbe regia. Fuera del mismo, al Norte y a unos 400 metros de distancia, se construirá la basílica de Santullano, muestra espléndida y por fortuna también conservada del primer ciclo constructivo monumental del arte asturiano. Y ya en el entorno próximo de la ciudad otras dos construcciones religiosas —Santa María de Bendones y San Pedro de Nora— completan el elenco de obras de la época alfonsina que todavía hoy se pueden admirar.

El restablecimiento de las instituciones políticas, jurídicas y eclesiásticas del desaparecido reino godo en el nuevo reino asturiano por fuerza tuvo que ser limitado, adaptándose a las nuevas circunstancias en que se desarrolla la vida de ese pequeño reino y de su Corte ovetense. Alfonso el Casto contaría con un oficio palatino, a imitación del visigodo pero de composición más sencilla. También es probable que convocase algún concilio en Oviedo, réplica igualmente simplificada de los viejos concilios toledanos. El Liber Iudiciorum volvería a ser seguramente el derecho legal del nuevo reino, aunque su ámbito de vigencia fuese quizá bastante restringido y no se disponga de datos fehacientes sobre su aplicación hasta tiempo después.

En otro orden de cosas, es probable, aunque no segura, la creación de la nueva diócesis de Oviedo, que se sumaría a las dos únicas existentes a fines del siglo VIII con toda certeza: la de Iria y la restaurada de Lugo. Por otra parte, un suceso de singular trascendencia iba a contribuir poderosamente a reforzar la posición política del reino astur y el prestigio de su Rey y de su Iglesia, después de la grave crisis que había supuesto el estallido, ya sofocado, de la querella adopcionista en el seno de la mozarabía hispana.

En la tercera década del siglo IX se producía el “descubrimiento” en un apartado rincón de la Galicia regida por el Rey Casto, cerca de la antigua sede episcopal de Iria, de lo que se tuvo por el sepulcro del apóstol Santiago. El propio Monarca mandó levantar allí un primer y modesto templo que dotó generosamente y que posteriormente remozaría, ampliándolo, Alfonso III el Magno. Santiago se convertía en el patrono del reino y el lugar donde se suponía que estaban sus restos en polo de atracción de una corriente peregrinatoria que con el paso del tiempo se convertirá en un verdadero fenómeno de masas con implicaciones políticas, sociales, económicas y culturales de extraordinaria importancia. Los orígenes del culto y las peregrinaciones a Santiago de Compostela y San Salvador de Oviedo aparecen así estrechamente asociadas a la propia acción promotora de Alfonso. Tras unas últimas campañas de Abd al-RaÊmān II contra los flancos oriental y occidental del reino astur y ya definitivamente asegurada su integridad territorial y consolidados sus fundamentos ideológicos, fallece Alfonso II “en buena vejez”, dirá la versión Rotense de la Crónica de Alfonso III, con una edad seguramente muy próxima a los ochenta años. “Rey de Galicia y de Asturias”, como lo califican algunos textos carolingios, todas las comunidades de pueblos de la España insumisa norteña (gallegos, astures, cántabros y vascones) fueron inteligentemente asociados por este Monarca en un ambicioso programa integrador orientado a fundir en una estructura ya propiamente estatal y en un destino político unitario, cuyas formulaciones iniciales se rastrean en su época, los dispersos y semiindependientes núcleos regionales de resistencia al dominio islámico en la primera mitad del siglo IX, desde Galicia a la Vasconia occidental.

Los viejos obituarios ovetenses fijan la fecha exacta de la muerte del Rey Casto en el 20 de marzo del 842, y no hay razón para dudar fundadamente de esa noticia. Las crónicas de fines del siglo IX concluyen la biografía del monarca diciendo que después de cincuenta y dos años de reinado (un cómputo más exacto daría cincuenta y uno) y habiendo llevado una vida “llena de gloria, casta, púdica, sobria e inmaculada” pasó del reino terreno al celestial. En la iglesia de Santa María, adyacente al templo catedralicio ovetense y fundación del propio Rey, en un túmulo de piedra cuyo epitafio reproduce parcialmente la Crónica Albeldense, fueron depositados con brillantes exequias los restos mortales de aquel príncipe excepcional, “amable a Dios y a los hombres”.


Bibl.: H. Schlunk, “La iglesia de San Julián de los Prados (Oviedo) y la arquitectura de Alfonso el Casto”, en Estudios sobre la monarquía asturiana, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1949, págs. 405-465; J. Uría Ríu, “Las campañas enviadas por Hisem I contra Asturias y su probable geografía”, en Estudios sobre la monarquía asturiana, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1949, págs. 469-515; M. Defourneaux, “Carlomagno y el reino asturiano”, en Estudios sobre la monarquía asturiana, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1949, págs. 89-114; A. C. Floriano Cumbreño, Diplomática española del período astur (718-910), I, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1949; J. Uría Ríu, “Cuestiones histórico-arqueológicas relativas a la ciudad de Oviedo en los siglos VIII al X”, en Symposium sobre cultura asturiana en la alta Edad Media, Oviedo, Ayuntamiento de Oviedo, 1967, págs. 261-328; C. Sánchez-Albornoz, Orígenes de la nación española. Estudios críticos sobre la historia del reino de Asturias, II, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1974; J. Gil Fernández, J. L. Moralejo y J. I. Ruiz de la Peña, Crónicas asturianas, Oviedo, Universidad de Oviedo, 1985; Y. Bonnaz, Chroniques asturiennes (fin IX siècle), Paris, Editions du CNRS, 1987; I. G. Bango Torviso, “Alfonso II Santullano”, Arte prerrománico y románico de Villaviciosa, Villaviciosa, Cubera, 1988, págs. 207-237; F. López Alsina, La ciudad de Santiago de Compostela en la alta Edad Media, Santiago de Compostela, Ayuntamiento de Santiago, 1988; A. P. Bronisch, “Asturien und das Frankenreich zur Zeit Karls des Grossen”, en Historisches Jahrbuch, 119 (1999), págs. 1-40; A. Besga Marroquín, Orígenes hispano-godos del reino de Asturias, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2000; M. C. Díaz y Díaz, Asturias en el siglo VIII. La cultura literaria, Oviedo, Ed. Sueve, 2001; J. I. Ruiz de la Peña Solar, La monarquía asturiana, Oviedo, ed. Nobel, 2001; VV. AA., La época de la monarquía asturiana, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2002; A. Besga Marroquín, “La estancia de Alfonso II en el monasterio de Samos”, en Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos, 159 (2002), págs. 201-217; Th. Deswarte, De la destruction à la restauration. L’idéologie du royaume d’Oviedo-Léon (VIII-XI siècles), Turnhout, Brepols, 2003; J. I. Ruiz de la Peña, Oviedo, ciudad santuario. Las peregrinaciones a San Salvador en la Edad Media, Oviedo, Universidad de Oviedo, 2004; J. I. Ruiz de la Peña y M. J. Sanz Fuentes, Testamento de Alfonso II el Casto. Estudio y contexto histórico, trad. de A. Hevia Ballina, Oviedo, Madú Ediciones, 2005.


Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar

http://dbe.rah.es/biografias/6354/alfonso-ii
687/8 <53+19> Día Sánchez Sorrez [Sorrez]
Рођење: < 1101
618/8 <42> Sara Goda ? (Sarah the Goth, Egiltaina) [?]
639/8 <43+22> Jimena [Astur]
6410/8 <45> Numila [Visigoth]
6511/8 <45> Athanaric ? (Count in Coimbra) [?]
Шаблон:NeedsourcesCount of the christians in Coimbra (d. before 770)
6612/8 <43> Romaes van Leon [Astur]
Graaf van Leon
6713/8 <43+22> Ximena Fruelaz de las Asturias [Astur]